De casting en casting

El otro día me anoté en un casting-ya ni recuerdo para qué era-eso pasa cuando te postulas a muchas cosas diversas. Y bueno, llegas a un punto de tu vida en el que tampoco te importa hacer el ridículo cantando o bailando o haciendo la presentación de un programa juvenil (creo que el casting era de canto). Total que me llega un correo del seleccionador pidiendo una fotografía lo más natural posible. Sin maquillaje. Como si estuviera en la comodidad de mi hogar.

Esta fue la imagen que le envié. Descalza. Camisa por fuera. Despeinada. Pantalón remendado y desabrochado. Con las alegrías y las tristezas correteando a mi alrededor. Uso sombrero cuando nadie me ve. Así soy.

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Ella es mi mar

Lo que ella no sabe es que me hace el amor y me acaricia el alma cada vez que me habla de los libros y la música que la maravilla con ferviente pasión. Y yo, ni corta ni perezosa, respondo de inmediato a sus recomendaciones. Es una hermosa manera de corresponderle/correspondernos. Ella es el mar donde desembocan todos mis ríos. Mientras me habla, imagino que acaricio su cabello como si fuese un hermoso y adormecido unicornio.

Ausencias y despedidas

-Pss, pss.
-¿Qué te ocurre hoy?
-Estaba pensando…
-¿En qué?
-En las despedidas y las ausencias.
-¿Qué pasa con ellas?
-Llegué a una conclusión.
-Suéltala.
-Concluí que no nos despedimos de las personas.
-¿Cómo así?
-Verás, todo el que llega a nuestra vida, al final termina quitándonos algo. Nos da y nos quita. ¿Cierto?
-Pues sí.
-Bueno, al final, en realidad no nos despedimos de esas personas. Nos despedimos de las partes de uno mismo que se quedan con ellas.
#Touché
#ReflexionesCasiNocturnasDeMiOtraYo

Noche de otoño

Humo y licor.
Y aquella música a todo volumen.
¿Cómo decía?
La otra noche te esperé bajo la lluvia dos horas/mil horas/como un perro.
Dos, tres, cuatro cervezas, y seguimos en la oscuridad.
Alguien se acercó por detrás y te tomó de las manos; cerré mis ojos para no sentir celos. Me entregué a la música y al sopor del ambiente. La voz de una fémina me susurró que tenía mucha ropa encima…lancé la chaqueta hacia una esquina aún sin mirar. Cuando abrí mis gemelos, tus manos reposaban en mis mejillas y gritaste con euforia mi nombre, vi el fuego en tus ojos y mi piso tembló. Los volví a cerrar y ya no estabas. En cuestión de segundos pasó de todo sin pasar nada. ¿Dónde te habías metido? ¿Qué planeabas? Entendí todo al amanecer cuando besando otros labios comprendí que me habías entregado a alguien más, y cedí, porque somos jóvenes y la curiosidad siempre puede más. Pero el bar sigue allí; esperando por vos y por mí, listo para adelantar el verano en plena primavera.

Quédate conmigo

-¿Vos qué harás cuando me vaya? ¿Con quién pelearás?
-No sé, obviamente mis días no serán tan amenos.
-Estarás tan ocupada trabajando que ni tiempo tendrás de extrañarme.
-Si lo habrá-respondí, sin mirarte a los ojos.
La mirada me delata, el cuerpo me delata. Todavía no captas que ya te extraño y aún no has hecho maletas, quizás sí lo sabes, tal vez sólo quieres oírlo de mis labios. Y sí, quiero que lo sepas. Quiero que mi boca y mi tacto te hagan sentir cuánto te voy a extrañar (nos voy a extrañar). Sé que el verano se hará muy largo; y que esta casa chica que no es nuestra, me va a quedar muy grande mientras dura tu ausencia.